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#17
Old friends

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#16
Trying things again

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Quote
"I can’t explain what I mean. And even if I could, I’m not sure I’d fee like it."

— J.D. Salinger, The catcher in the Rye

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#15
We like brunch

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Video

Simplicity, work and enjoyment.

Shot in Fire Island, New York, this film (4min. 23 sec) captures the secrets of eternal youth as Maia Helles, a Russian ballet dancer turns 95 but still remains resolutely independent, healthy and as fit as a forty year old. Made by Julia Warr, artist and film maker met Maia on a plane 4 years ago and became utterly convinced by the benefits of her daily exercise routine, which Maia perfected, together with her Mother, over 60 years ago, long before exercise classes were ever invented. (2011)

Film by Julia Warr
Music by Lola Perrin

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#14
Finally we made a mini-road-trip to Leipzig and we liked it a lot. The parks, the old messe, the station, the auto kino, the Cantona cafe. We enjoyed the city but also the way, full with trees and huge green meadows (well and windmills) listening old cds that I had in the car since a long time ago.

#14

Finally we made a mini-road-trip to Leipzig and we liked it a lot. The parks, the old messe, the station, the auto kino, the Cantona cafe. We enjoyed the city but also the way, full with trees and huge green meadows (well and windmills) listening old cds that I had in the car since a long time ago.

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#13
Today I found this flickr hastingsgraham with very nice old photos. I started making some collages.

#13

Today I found this flickr hastingsgraham with very nice old photos. I started making some collages.

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#12
It was great to spend the Sunday sleeping and enjoying the sun, talking about our teenage and staring the fancy people from Berlin passing by, which was quite entertaining.
I’m happy that the spring has come and next week one good friend is coming to Berlin.

#12

It was great to spend the Sunday sleeping and enjoying the sun, talking about our teenage and staring the fancy people from Berlin passing by, which was quite entertaining.

I’m happy that the spring has come and next week one good friend is coming to Berlin.

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#11
I proposed myself to learn doing new things. I didn’t success as much I wished, but they look nice, don’t they?

#11

I proposed myself to learn doing new things. I didn’t success as much I wished, but they look nice, don’t they?

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#10
These are beeing windy+rainy days, so I did this kind of collage.

#10

These are beeing windy+rainy days, so I did this kind of collage.

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#9
Today I picked up the developed film from the shop and I found the visit to the Luna Park, my summer holidays, the trip to a deserted hospital, one exhibition, the trip to Grunewald and random photos.

#9

Today I picked up the developed film from the shop and I found the visit to the Luna Park, my summer holidays, the trip to a deserted hospital, one exhibition, the trip to Grunewald and random photos.

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#8
The map is finally hanging on the wall.

#8

The map is finally hanging on the wall.

Text

DESEOS Grace Paley

Vi a mi ex marido en la calle. Estaba sentada en las escalerasde la nueva biblioteca.

Hola, mi vida, dije. Habíamos estado casados veintisiete años, así que me sentía justificada.

Él dijo, ¿Qué? ¿Qué vida? La mía desde luego que no.

Y yo, Bueno. No discuto cuando hay verdadera discrepancia. Me levanté y entré en la biblioteca a ver cuánto debía.

La bibliotecaria dijo que treinta y dos dólares en total, y lleva usted debiéndolos dieciocho años. No negué nada. Porque no entiendo cómo pasa el tiempo. He tenido esos libros. He pensado con frecuencia en ellos. La biblioteca sólo queda a dos manzanas.

Mi ex marido me siguió a la sección de devolución de libros.

Interrumpió a la bibliotecaria, que tenía más que decir. En varios sentidos, dijo, cuando miro hacia atrás, atribuyo la disolución de nuestro matrimonio al hecho de que nunca invitaste a cenar a los Bertram.

Es posible, dije. Pero, en realidad, si recuerdas: primero, mi padre estaba enfermo aquel viernes, luego nacieron los niños, luego tuve aquellas reuniones de los martes por la noche, luego empezó la guerra. Luego, era como si ya no les conociésemos. Pero tienes razón. Debería haberles invitado a cenar.

Entregué a la bibliotecaria un cheque de treinta y dos dólares. Confió plenamente en mí, se echó a la espalda mi pasado, dejó limpio mi expediente, que es exactamente lo que jamás harán las otras burocracias municipales y/o estatales.

Pedí prestados de nuevo los dos libros de Edith Wharton que acababa de devolver, porque hacía mucho tiempo que los había leído y ahora son más oportunos que nunca. Los libros eran The House of Mirth y The Children, que trata de cómo cambió la vida de Estados Unidos en Nueva York en veintisiete años, hace cincuenta.

Una cosa agradable que recuerdo muy bien es el desayuno,dijo mi ex marido. Me sorprendió. Nunca tomábamos más que café. Luego recordé que había un agujero en la pared del armario de la cocina que daba al apartamento contiguo. Allí siempre tomaban tocino ahumado, curado con azúcar. Daba una sensación majestuosa a nuestro desayuno, aunque nosotros nunca llegáramos a quedar ahítos.

Eso fue cuando éramos pobres, dije.
¿Es que alguna vez fuimos ricos?, preguntó.
Bueno, con el paso del tiempo, a medida que nuestras responsabilidades aumentaron, ya no pasamos necesidades ni apuros.
Tú lograste resolver los problemas económicos, le recordé.
Los niños iban de colonias cuatro semanas al año y llevaban ponchos decentes, con sacos de dormir y botas, como todos los demás. Tenían un aspecto espléndido. Nuestra casa estaba caldeada en invierno, teníamos unos cojines rojos muy lindos, y otras muchas cosas.

Yo quería un barco de vela, dijo. Pero tú no querías nada.

No te mortifiques, dije. Nunca es demasiado tarde.

¡No!, dijo con gran amargura. Puedo conseguir un barco de vela. La verdad es que tengo el dinero suficiente para una goleta. Me van muy bien las cosas este año, y creo que me irán aún mejor. En cuanto a ti, es demasiado tarde. Tú nunca desearás nada.

A lo largo de aquellos veintisiete años mi ex marido había tenido la costumbre de hacer comentarios hirientes que, como el desatrancador del fontanero, se abrieran paso oído abajo, bajaran por la garganta y llegaran hasta mi corazón. Y entonces desaparecía y me dejaba con aquella sensación de opresión que casi me ahogaba. Lo que quiero decir es que me senté en las escaleras e la biblioteca y él se fue.

Eché un vistazo a The House of Mirth, pero perdí interés. Me sentía sumamente acusada. Qué le vamos a hacer, es verdad, ando escasa de deseos y de necesidades absolutas. Pero la verdad es que hay cosas que quiero.

Quiero, por ejemplo, ser una persona distinta. Quiero ser la mujer que devuelve esos dos libros en dos semanas. Quiero ser la ciudadana eficaz que cambia el sistema escolar y comunica al Comité de Presupuestos los problemas de este querido centro urbano.

Había prometido a mis hijos poner fin a las guerras antes de que fueran mayores.
Hubiera querido estar casada para siempre con la misma persona, bien mi ex marido, bien mi marido actual. Cualquiera de los dos tiene suficiente personalidad para llenar una vida, lo cual, si bien se mira, tampoco es tanto tiempo. En una vida breve no puedes agotar las cualidades del hombre ni meterte debajo de la roca de sus argumentos.

Esta mañana, precisamente, me asomé a la ventana para mirar un rato la calle y vi que los pequeños sicomoros que el ayuntamiento había plantado soñadoramente un par de años antes de que nacieran los niños habían llegado a su plenitud.

¡Bueno! Decidí devolver aquellos dos libros a la biblioteca. Lo cual demuestra que, cuando surge una persona o un acontecimiento que me conmueve o me hace darme cuanta de mi propia valía, soy capaz de obrar de manera adecuada, aunque sea más conocida por mis comentarios afables.

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#7
Thinking about adopting a dog

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#6
I love my friends.

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